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18 de junio de 2013 • 11:05 • actualizado a las 15:31

El paso a paso y consejos para actuar en caso de bullying

La muerte de Benjamín Apablaza, de nueve años, a manos de un compañero de colegio encendió las alarmas. Según ha contado su madre en diferentes entrevistas, el colegio no hizo mucho por proteger a su hijo y pese a que ella reclamó lo sucedido con anterioridad, el fatal episodio no fue evitado.

Foto: Getty Images
 

Ante esto, las autoridades han realizado diversos llamados a los padres para saber qué hacer ante un episodio de bullying o acoso escolar, haciendo un llamado a evitar los errores, tales como llamar a los padres del niño agresor, o bien increparlo directamente.

Entre las recomendaciones que hace el ministerio de Educación se encuentran, informar al colegio y recurrir a los mediadores de los establecimientos para que verifiquen la situación. “De acuerdo a la ley de acoso escolar los establecimientos, sin distinción, deben contar con un reglamento interno, que regule las relaciones entre los distintos actores de la comunidad educativa, definiendo políticas de prevención y medidas pedagógicas, protocolos de actuación frente a situaciones concretas de maltrato, definición de  conductas que constituyan faltas a la buena convivencia, graduándolas de acuerdo a su menor o mayor gravedad. Todas estas pautas y definiciones deben ser utilizadas en caso que  se presente una situación de acoso escolar”, detalla la institución.

Adicionalmente, el establecimiento tiene la obligación de tener un encargado de convivencia escolar que vele por la buena relación de los alumnos. 

En caso de que no haya respuesta del colegio o escuela, se debe informar al Mineduc o al Plan de Convivencia Escolar y estos se dirigirán en menos de 48 horas el recinto a verificar lo ocurrido.

Ahora, la directora de la escuela de Psicología Humanista Transpersonal de la Universidad de Pacífico Mariana Fagalde, da algunas alternativas que también pueden tomar los padres:

-Generar un espacio de tranquilidad para que el niño hable.

-Contener emocionalmente al niño y validar sus vivencias y emociones.

-Acordar con el hijo las acciones a seguir, atendiendo a las necesidades del menor.

-Informar al colegio la situación que vive el niño.

-Recibir del colegio una respuesta oportuna, que considere la opinión de un especialista en el tema.

-En caso que esto no ocurra, recurrir al Mineduc.

-En caso de que los padres se sientan superados por la situación, se sugiere que sean ellos quienes pidan ayuda a un especialista (psicólogo) que los oriente, evitando estigmatizar al niño  como foco del conflicto solicitando apoyo terapéutico para el menor.

El Mineduc recomienda que en un caso de bullying, lo primero es hablar con el colegio y evitar llamar a la mamá del niño agresor, ¿qué tan cierto es esto y por qué?

Lo que se plantea es recomendable en la medida que sitúa el conflicto en un contexto mayor, más allá de la relación niño agresor y niño agredido. La violencia es un tema cultural y social, y por ello se debe intervenir incorporando el contexto en el cual se desarrolla. Ello es fundamental para avanzar hacia una mirada compleja del problema, que permite encontrar mayores recursos para enfrentar el problema, y dejar de lado estigmatizaciones que puedan reforzar las posiciones de víctima y victimario. Es necesario confiar en todos los actores involucrados para que cada uno de ellos pueda modificar su comportamiento y avanzar hacia una resolución del conflicto. Para ello existen distintos tipos de especialistas.

Foto: Getty Images

¿Qué instancias debe tener el colegio para solucionar este tipo de problemas?

En estos momentos, existen distintas estrategias para intervenir en bullying escolar, y especialistas capacitados que van desde los mismos docentes, hasta los rectores. También hay psicólogos educacionales y orientadores. Cada establecimiento debe recibir la demanda y abordar el conflicto de manera especializada, exponiendo a los padres con claridad qué medidas se tomarán desde la institución. Es fundamental que los padres entiendan y validen la intervención, en caso contrario, conviene acercarse al Mineduc.

Se recomienda explicar al niño la situación, comunicando las acciones a seguir, y exponer el problema a la persona más idónea, aquella que genere mayor confianza a los padres y al niño.

¿Qué tan eficiente es el rol del Mineduc en este tipo de casos?

Es fundamental la acción ciudadana, confiando en las instituciones. Ello quiere decir que debemos recurrir a las instancias y exigir su óptimo funcionamiento. A veces no basta con hacer la denuncia, sino que hay que preocuparse que la instancia responda oportunamente.  Si los padres se sienten confundidos, se sugiere que sean ellos quienes pidan asesoría a especialistas (psicólogos u orientadores) evitando estigmatizar al niño como foco del problema.

¿Es bueno cambiar a los niños agredidos de colegio?

Lo más recomendable es intentar resolver el conflicto potenciando el desarrollo del niño. Una intervención exitosa permite desarmar la estructura niño agredido-niño agresor, descubriendo recursos en ambos niños que les permiten crecer y abordar sus conflictos sin violencia. Para ello, es fundamental la intervención del establecimiento. En casos en que el establecimiento no proponga una intervención que genere modificaciones, se recomienda el cambio de establecimiento.

Paralelamente al rol del colegio, ¿Qué deben hacer los padres en la casa con el niño para ayudarlo a superar el trauma?

La familia tiene un rol fundamental, que es transmitir confianza al niño. Con una actitud acogedora y comprensiva, que valide lo que el niño está viviendo y sintiendo, sin criticarlo, sin culparlo, sin enjuiciarlo, sin negar lo sucedido. Hay que animar al niño a que cuente su vivencia, atendiendo a su dolor, con calma y paciencia. La protección del niño es lo más importante. Para ello debemos transmitirle confianza en su valor como ser humano y en sus capacidades para salir adelante. Es importante evitar dramatizar la situación, dar curso a una escalada de violencia o realizar acciones impulsivas que refuercen la posición de víctima del niño.

Las acciones a realizar, como avisar al colegio, deben ser negociadas con el niño. Los padres deben contenerlo, y apoyarlo, atendiendo a sus necesidades emocionales. Si siente rabia, pena, miedo, es importante que el niño pueda exponerlo y que los padres sean capaces de escuchar esos sentimientos, validarlos, y proponer acciones para contenerlo y tranquilizarlo.

 

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