Mujer

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28 de mayo de 2012 • 18:15

¿En qué consiste una cirugía de cambio de sexo?

Ahora, el procedimiento es complejo como cualquier intervención quirúrgica de alto riesgo y generalmente, estas intervenciones se realizan en varias etapas.
Foto: Getty Images

El anuncio del Ministro de Salud Jaime Mañalich, respecto del financiamiento por Fonasa para que las personas transgénico se realicen operaciones de cambio de sexo, llamó mucho la atención de la opinión pública y también de las comunidades homosexuales.

Y es que es sabido que las intervenciones quirúrgicas son de alto costo y por lo mismo, viene a ser una muy buena noticia para las comunidades transgénero del país

Con este plan se pretende integrar las prestaciones del sistema público de salud a las cirugías de cambio de sexo para transexuales, además de modificar los protocolos de atención a estos pacientes en lo que respecta a bancos de sangre, identificación de pacientes e internaciones.

Junto con la integración de las cirugías, se "incluye atención siquiátrica, endocrinológica y quirúrgica para las personas que buscan sanar y recuperar su verdadera identidad sexual", dijo el ministro de Salud, Jaime Mañalich.

Hasta ahora el sistema público de salud chileno no tenía tipificada la atención de salud derivada de la condición homosexual, ni tampoco las cirugías de cambio de sexo, y sólo se podían acceder a ellas en clínicas privadas, con un costo que va entre los 20.000 y 30.000 dólares.

"Una persona de escasos recursos no tenía ninguna posibilidad de terminar con su proceso de feminización o masculinización", explicó a la AFP, el presidente del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), Rolando Jiménez.

De acuerdo con datos del Movilh, la población transexual en Chile es de entre 3.000 a 4.000 personas, por los que los beneficiados con la iniciativa serán muchos.

Un proceso lento y largo

Según el cirujano plástico de la Universidad de Chile, Patricio Andrades, la cantidad de intervenciones asociadas al cambio de sexo son innumerables. “Si te pones a pensar en las cirugías que se tiene que hacer un hombre para transformarse en mujer o viceversa son interminables. Partiendo por la cirugía genital, en la cual se transforman los genitales, luego hay que redistribuir las grasas, hacer un aumento mamario, afinar la cara y de ahí tenemos millones de cirugías más como la nariz, o los párpados, y eso puede dar para largo”.

Además de los tratamientos quirúrgicos, se deben sumar los tratamientos médicos, como apoyo psicológico, entre otros.  

Lo bueno, es que según el especialista ambos genitales deberían quedar funcionando perfectamente. “De hombre a mujer, funcionan mejor que de mujer a hombre, porque es más fácil recrear un órgano sexual externo femenino, que reconstruir un pene y darle la funcionalidad que corresponde, ya que debe ser eréctil”.

Agrega que, “si una mujer se cambia a hombre, puede quedar con un pene eréctil perfectamente, hay técnicas quirúrgicas para hacer eso. Primero que nada, se cierra la vagina, y se recrean los genitales externos masculinos, un escroto y el pene, de ahí  hay un montón de técnicas especializadas que se hacen con microcirugía. Luego se saca la piel del antebrazo y se hace un cilindro que se coloca en la zona que corresponde después hay que ponerle una prótesis interna para que quede rígido, y varios detalles más”.

Cada cambio de género tiene varias intervenciones asociadas, y en cuanto a los precios, estos van a ser muy relativos. “Va a depender del lugar donde te operes y quién te opere. Es una cirugía de alto riesgo, compleja y se realiza en etapas que no está exenta de complicaciones como todo procedimiento quirúrgico”, concluye.

Terra