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Martina tiene dos años y cada vez que se molesta por algo se acerca a una pared y azota su cabeza. Gustavo en cambio, realiza algunas pataletas donde tirarse el pelo es su habitual, provocando ambos, una gran preocupación en sus padres, ya que desconocen si se trata de una actitud propia del desarrollo o se debe a algún cuadro de tipo psicológico.
La psicóloga Infanto juvenil, Marcela Tarifeño, nos señala que esta actitud puede comenzar desde los seis meses de vida, y las causas pueden ser numerosas, pero en principio se debe descartar alguna infección al oído o que le estén saliendo los dientes, debido a que algunos niños se golpean para distraerse de molestias que sienten en otra parte del cuerpo.
“Muchos veces también se agreden como medida de desahogo de su propia rabia, pero no necesariamente para llamar la atención de los padres. Es como que les agradara el golpearse porque de esa manera canalizan la energía y rabia sentidas, así se terminan relajando solitos. Pero igual no es una conducta apropiada que se pueda permitir”, aclara.
Por lo que recomienda a los padres llevar un registro de lo que estaba haciendo al niño antes de empezar con los cabezazos, definiendo qué factores ambientales pudieron haber gatillado su conducta, por ejemplo, si fue por frustración ante algún "no", si fue por aburrimiento porque no estaba haciendo nada; si fue porque lo dejaron solo en una pieza o desatendido por mucho rato.
“Ojalá el niño no sienta que logra preocupar a los padres con su autoagresividad, ya que de ese modo se le estaría reforzando la conducta, pero sí es necesario tratar de hacer que la termine de alguna manera ya que no es una modo adecuado de expresarse”.
Para considerar
Si a pesar de las recomendaciones entregadas, tu hijo insiste con ese comportamiento, la especialista indica que se puede sospechar de alguna otra alteración del tipo autista que habría que evaluar y tratar: “Si no existen problemas del desarrollo pero el niño tiene el hábito de golpearse de vez en cuando, igual conviene consultar a un psicólogo infantil que pueda ayudar a determinar qué factores en el entorno familiar o escolar estarían promoviendo o manteniendo esta conducta”, aclara.
Así que te dejamos los siguientes Tips que elaboró la experta para que ayudes a tus hijos a controlar sus emociones.
-Cuando los cabezazos son por rabia e ira, la mejor forma de ayudarlos es primero distraerlos de forma inesperada. Si la distracción no funciona, abrazarlos y contenerlos sin dañarlos y ponerlos en su pieza, dejarles la puerta abierta y decirles que no pueden salir hasta que no se tranquilicen; y que cuando lo estén se podrá jugar con ellos.
- Se les puede pasar una almohada o cojín que puedan golpear para desahogar la rabia sin dañar nada ni a nadie.
-Una vez calmados, conversar brevemente sobre qué querían y resolver en conjunto con ellos otras formas de expresar la rabia, junto con darles mucha atención y estímulo cuando se están portando bien.
- Terra


