El senderismo por Rotorua garantiza caminatas por géiseres activos, piscinas termales y paisajes volcánicos. Ubicado en la región de Bay of Plenty, en Nueva Zelanda, los trekking aquí atraviesan la zona volcánica de Taupo, una de las más importantes a nivel mundial. El valle volcánico de Waimangu, a tan sólo 24 kilómetros de Rotorua, es un hermoso destino ecoturístico que se formó tras la erupción del Monte Tarawera, y es ideal para hacer un trekking de dos a tres horas de escasa complejidad. El Cráter del Sur es el primer atractivo, con una profanidad de 50 metros.
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
El Echo Cráter y el Lago Frying Pan es tal vez la parada más apetecida y fotografiada. Tal como indica su nombre, se asemeja a una sartén de freír gigante y sus aguas oscuras producen una constante fumarola y particulares chillidos. Atrás de él, las Rocas Catedral son un monolito de 60 mil años de antigüedad que desprenden vapor.
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
Le llaman el Cráter Inferno, a pesar de su hermoso color azul turquesa. A pesar de ello, es un activo géiser cuyas aguas pueden alcanzar 84 grados Celsius.
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
Tras caminar por tres horas, se llega al Lago Rotomahama, lugar donde finaliza el trekking. Allí, se ofrecen paseos de 45 minutos en bote para poder apreciar más de cerca las Terrazas Pink y White, destruidas en 1886 junto a la erupción del Monte Tarawera.
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
Este lugar es conocido como la Maravilla Geotermal de Wai-O-tapu, que en maorí significa “aguas sagradas”. El géiser Lady Knox, que llega a medir hasta 20 metros, hace erupción cada día a las 10.15, gracias a la intervención humana. Decenas de turistas se reúnen a ver el espectáculo.
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
Las formaciones de algunas terrazas, cráteres y lagunas de barro hirviendo pueden ser exploradas mediante una serie de caminos debidamente señalizados en tan sólo medio día. En total, más de una decena de cráteres que pueden medir hasta 50 metros de diámetro.
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
Este sitio es ideal para los amantes de la fotografía, que pueden pasar frente a la Champagne Pool, una laguna del tamaño de un quinto de una hectárea de agua burbujeante y enormes fumarolas, adornada por un borde petrificado de color ocre.
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
Junto a Champagne Pool, la llamada Paleta del Artista, una mezcla de piscinas de aguas calientes y frías que se asemejan a un dibujo abstracto de tonalidades rojas, amarillas y azules. Eso sí, hay que aguantar el fuerte olor a azufre (o huevo podrido).
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
El sendero culmina con la denominada Cueva del Diablo, una laguna de color verde intenso. Atrás dejamos una caminata que está caracterizada además por un hermoso bosque nativo.
Foto: Sebastián Abeliuk W / Terra
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