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Lindberg, el fotógrafo de moda que no quería mostrar vestidos bonitos

21 nov 2016
12h32
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Si el trabajo de un fotógrafo de moda fue, en origen, mostrar bonitas prendas, el alemán Peter Lindberg cambió el código y se centró en atrapar la belleza única, que no ideal, de cada una de sus modelos porque, según asegura, "no puede existir belleza, sin realidad".

La imagen que cambiaría su carrera sería, curiosamente, una que nunca se publicó y que ahora abre el libro que reúne su trayectoria, "Peter Lindbergh, a Different Vision on Fashion Photography", (Taschen) y de la retrospectiva que le dedica el Kunsthal de Rotterdam (Holanda) hasta febrero.

En la escena, un encargo de Vogue USA a finales de los ochenta, aparecen varias de la modelos que luego adquirirían el estatus de supermodelos (Kirsten Turlington, Naomi Campbell o Linda Evangelista), en una playa, con actitud desenfadada, y vestidas con una sencilla camisa blanca y ropa interior.

La revista, acostumbrada a imágenes mujeres vestidas de punta en blanco en lujosos ambientes, no supo qué hacer con ellas y descartó las imágenes.

Meses después, Anna Wintour fue nombrada directora de la cabecera, encontró aquel trabajo y llamó a Lindbergh para que hiciera la primera portada de la que sería una nueva etapa de la revista.

Considerado desde entonces un pionero en su campo, Lindbergh sigue hoy empeñado en retratar a las modelos, no solo como meras maniquíes ataviadas con prendas bonitas, sino como mujeres con una personalidad propia.

Por eso, rehuye el color, y casi la totalidad de su obra es en blanco y negro: "Las modelos era tan perfectas en color, que parecían anuncios de maquillaje, pero en blanco y negro era más fácil ver quiénes eran", señala el autor sobre sus primeros trabajos de moda en el prefacio del libro.

Esta búsqueda de la belleza única de cada modelo ha convertido a Lindbergh en una de las voces más feroces de la actualidad contra el uso del Photoshop.

"El retoque sin sentido no debe ser la herramienta elegida para representar a las mujeres en el siglo XXI. La postproducción excesiva solo es necesaria cuando no tienes ni idea de la luz, o cuando nunca has escuchado las palabras auténtico, interesante o inspirador", advierte el autor, que se niega por contrato a borrar arrugas, disimular ojeras o unificar tonos de piel.

Además de modelos de ayer y hoy, como Naomi Campbell, Kate Moss, Cindy Crawford o Lara Stone, el objetivo de este fotógrafo alemán ha retratado en las últimas décadas a actrices como Cate Blanchett, Angelina Jolie o Robin Wright, músicos como Madonna o Keith Richards o la bailarina Pina Bausch.

Muchos de ellos miran a cámara, otros tienen la mirada perdida y pensativos, o caminan entre la multitud, pero todos ellos aparecen como protagonistas de una imagen captada en un momento extraído de la realidad.

"No puede haber belleza sin realidad. Es un sinsentido tratar de borrar todas tus experiencias de la cara (...) Esta debería ser la responsabilidad de los fotógrafos hoy en día -subraya-, liberar a las mujeres, y al resto del mundo, del ideal de juventud y de la perfección".

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